A veces, lees un artículo y te hace pensar “¡Debería haberlo escrito yo mismo/a!”. Eso mismo sentí cuando leí el enlace que me envió uno de nuestros profesores principales. Había leído un artículo de Emily Nodine, una ingeniera y fanática del fitness que escribió “6 cualidades que he aprendido trabajando como barman”, y daba en el clavo. Básicamente, mientras trabajaba de barman durante la universidad, aprendió todo lo que no aprendes en la escuela. Ahora sin duda sé que trabajar como barman me ha permitido desarrollar otras habilidades que sirven de mucho en otras profesiones. Así que, sin más preámbulos, ¡aquí está Emily!

"Tengo un máster en Ingeniería mecánica. Cuando lo acabé, sentí una evidente falta de interés a la hora de buscar un trabajo en mi ámbito, y una gran sensación de “no saber qué camino coger en mi vida”, así que pasé tres años trabajando en un bar.

Cuando esa época llegó a su fin, me contrataron como ingeniera, a pesar de tener un vacío en mi currículum, como se le llama profesionalmente. Curiosamente, acabé haciendo algo con mi vida de la que mi asociación de alumnos no se avergüenza. En general, me di cuenta que las habilidades sociales y un pensamiento práctico superan a las habilidades técnicas en muchos entornos empresariales, y que el tiempo que pasé trabajando en un bar tuvo un impacto mucho mayor en el éxito de mi carrera que nada de lo que aprendí en la facultad.

Aquí te comento algunas de las habilidades que aprendí en un bar:"

1. Conversación pública.
"En el bar, lo normal era estar ante unos 200 borrachos a veces ofensivos para presentar a una banda, sortear precios realmente ridículos o anunciar al orgulloso ganador del Concurso Camiseta mojada. Teniendo en cuenta que esta experiencia de hablar en público en aquel bar se hacía con poco más que ropa interior, cuando tuve que hablar ante 200 personas en una conferencia totalmente vestida, fue coser y cantar.”

2. Caer. Y seguir adelante.
"Una vez se me cayó una bandeja de 8 cervezas sobre un bebé. En aquel momento, sufría porque creía que me iban a despedir. Tenía otras 8 mesas más que esperaban su cerveza, así que me disculpé y seguí trabajando como si nada hubiera pasado (y pagué la cena de los padres). Cuanto más te centras en el fallo y no en avanzar, más te estancas”

3. No somos nadie.

"El mundo profesional tiene su jerarquía. Sin embargo, pero si sacas a alguien de la actividad empresarial y lo colocas en un bar, se convierte en un simple borracho. Cuando sacas a alguien de la oficina y le quitas su maravilloso traje, automáticamente pierde ese aire intimidatorio. En el ámbito profesional ya no veo categorías, cuando quitas un obstáculo de su pedestal, es mucho más fácil trabajar”

 4. Trabaja fuera de tu zona de confort.

"Recuerdo perfectamente aquellas noches en las que no importaba lo rápido que trabajaras, era imposible controlar toda aquella multitud impaciente que quería beber. En esa época nunca sentí que pudiéramos satisfacer aquella demanda con los recursos que teníamos. Pero lo hacíamos. Y siempre. Aprendí a centrarme en el presente, y a trabajar lo más rápido y lo más duro posible hasta acabar. Siempre pasa esto con esos trabajos aparentemente imposibles, concentrándote en una sola cosa cada vez y haciéndolo lo mejor que puedas”

5. No hay que desmerecer ningún trabajo.
"El personal de un bar es un equipo. Hay un objetivo común que todos debemos mantener para trabajar juntos. Yo era la encargada en el bar, pero si se acababa la lima porque en la parte de atrás estaban intentando sacar a un tipo enfadado y el segurata estaba controlando una pelea, era mi responsabilidad ponerme a cortar limas. En esos momentos, el cargo no existe y debes moverte, hacer lo que sea para que el equipo triunfe”

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6. Nunca te muestres estresado.
"Cuando trabajas en un bar, es muy normal sentir pánico interno total por el exceso de trabajo. A los clientes no les interesa lo ocupado o estresado que estés, solo quieren sentirse bien atendidos y que todo está bajo control. En cierto modo, los jefes y los clientes son lo mismo. Cuanto más estresado te muestres, menos capaz parecerás. Actúa y habla con calma todo el tiempo que dure tu ataque de pánico interno”

Así que aquí las tienes: las 6 habilidades profesionales que aprendí trabajando como barman. Ahora, además de hablar en público con algo más que ropa interior, todas estas cuestiones son muy familiares para cualquiera que trabaje como barman. Estas cualidades crecerán en ti rápidamente y serán muy útiles para el resto de tu vida. Si también quieres ser barman, ¡consulta nuestros cursos!