Si miro hacia atrás, aquella época en la que acabas el instituto y se supone que sales al mundo es algo extraña. Abandoné la molesta ansiedad de la adolescencia e intenté encontrar mi camino con todas mis fuerzas. Y el primer día en la universidad puedo decir que no era el único. Durante la primera semana, algunos contaban las historias más raras sobre sí mismos con el fin de escalar en esa montaña social lo más rápido posible.

Sin embargo, a pesar de los enormes esfuerzos de estas personas para aparentar en toda esta escalada social, la vida no funciona así. A mitad de semestre se podía ver claramente quién destacaba entre todos y quién solo lo intentaba con todas sus fuerzas. Un selecto grupo de estudiantes simplemente parecía que flotaba por encima de todo eso, preocupándose de sus cosas y sin prestar atención a lo que pasaba a su alrededor. No era sorprendente encontrar a este tipo de personas cuando ibas a la ciudad, ya que de una u otra manera la mayoría de ellos acabó trabajando en los mejores bares y clubs, además de ganarse muy bien la vida.

bar counter tray

No quería sentirme fuera, y recuerdo que me acerqué al establecimiento que estaba más cerca, y simplemente pregunté si necesitaban a alguien para ayudar, que estaba buscando un trabajo. La encargada me preguntó qué experiencia tenía, y cuando le contesté que ninguna me contrató en el bar para recoger vasos, ¡en uno de los clubs de playa más exclusivos! ¡Bien!

Desde entonces, siempre he sentido una fascinación especial hacia la profesión de barman y por cómo destacan entre todo el mundo. Cuanto más guay es el bar en el que trabaja, más guay parece el barman.

¿Y por qué es así? Personalmente, creo que es como el cuento del huevo y la gallina: ¿contratan al barman porque tiene esa personalidad carismática y especial o es ese ambiente exclusivo el que acaba contagiándoles? Seguramente, la respuesta está en un punto medio. Eso sí, es un hecho que ser barman obra milagros en tu vida social.

group friends cheering bar

Un barman suele interactuar socialmente cien veces más que una persona normal, así que es normal que acabes siendo bueno leyendo las caras y las posturas de la gente. Además, por los encuentros directos que vivirás, incluidos aquellos algo desagradables, tu confianza aumentará mucho tanto detrás de la barra como en situaciones diferentes que te traiga la vida; tanto si estás trabajando con seguridad para sacar a un cliente problemático como si estás metido en una discusión con un ayudante de bar sobre las propinas. Este tipo de situaciones te convierten en una persona más firme tanto dentro como fuera del trabajo.

También verás lo fácil que es hablar con esos extraños atractivos. Por tu trabajo, tu círculo social crecerá muchísimo, abriéndote un mundo de posibilidades. Por eso, ser barman afecta tu vida social de una manera tan positiva, y sin duda te conviertes en una persona más comprometida y social el resto de tu vida. Trabajar en la noche también suele comportar que te unas a la sociedad secreta de los trasnochadores. La lista de invitados es algo normal, y en cualquier momento del mes sabrás detectar dónde está la mejor fiesta de la ciudad.

friends social party together

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