Cuando era más joven, convencí a mis padres de que, ir a una escuela de coctelería, era una gran idea, pero no fue nada fácil. Al final les encantó la manera en que todo resultó, principalmente por estas razones:

1. Pueden visitarte en algunos de los lugares más increíbles del planeta

Una de las principales razones por las cuales dedicarse a la coctelería es la posibilidad de viajar. Ahora estoy trabajando en mi tercer continente, y a mis padres les encanta visitarme dondequiera que vaya. De Sídney a Londres, de Estambúl a Hong Kong. Es la excusa perfecta para viajar, y a mi me toca hacer de guía de turismo. Hurra por mi.

2. No cualquier padre puede decir que tiene un o una bartender en la familia

Hay médicos, abogados, por supuesto, contables… Bartender, ¡absolutamente! No estaba en la lista de carreras para su hija, pero es raro que puedan decirle a sus amigos que su hija es una bartender. La primera pregunta a la que siempre deben responder es si es en un bar de verdad y afortunadamente, la respuesta es Sí, además de algunos locales impresionantes. Aún puedo oír a la maestra de 5to grado refunfuñando que nunca llegaría a nada. Espero que REALMENTE no pensará eso… espero.

3. Al menos no estás viviendo en el sótano de casa de tus padres

Gracias a Dios por eso. Los vecinos de mis padres tienen a dos graduados universitarios viviendo en el sótano, un sótano del tipo “no pagando alquiler”. Pero yo estoy viviendo por mi cuenta y ganando una buena cantidad de dinero, también. Estoy viviendo experiencias que la mayoría de personas, sobre todo personas de mi edad, nunca vivirán. Cuando salgo de fiesta con amigos, no necesito escabullirme dentro de la casa. ¡No necesito entrar sigilosamente a las 2 de la madrugada, porque la casa es mía!

bartender tray smiling

4. Nunca tendrán que preocuparse de si tienes o no dinero en tu bolsillo

Recuerdo tener una paga, por ser ¿hija? Bien ganada por cierto… ya, claro. Estaba genial tener dinero para mis pequeños caprichos. Como bartender nunca tengo que preocuparme por eso. Si tratas bien a los clientes, te va muy bien. Así que cuando llega el momento de salir de la ciudad, el único problema es descubrir qué hacer y a dónde ir. Increíble.

5. Es una muy buena manera de ayudar a pagar los estudios, así no les dejas a ellos atascados con la cuenta

Por supuesto que mis padres quieren que vaya a la universidad. Y de hecho, yo también. Tengo grandes planes para la universidad y mi carrera. Pero primero, me gustaría experimentar el mundo. Y así fue como se lo vendí a mis padres. Dije que ayudaría a pagar y eso capturó toda su atención. Les dije que quería ser bartender para ahorrar dinero para pagar la universidad. ¿Cómo podrían decir que no a eso? Valió la pena el intento, y ahora, aquí me tenéis. Además, calculo que podré hacer toda la carrera sin necesidad de pedir un préstamo, trabajando algunas semanas podré juntar dinero suficiente para mantenerme a flote.

6. Sabrán apreciar tu larga lista de buenos restaurantes

Una de las mejores cosas de viajar, es la comida. Especialmente cuando la compartes con tus amigos o familia. He hechos muchos descubrimientos para mis amigos desde que comencé con la coctelería. Esa lista de descubrimientos nunca falla a la hora de impresionar a mis padres, sea cual sea la ocasión conozco un buen lugar donde ir a cenar. Así que, después de todo un día recorriendo la ciudad como su guía particular, ellos me invitan a cenar a mi sitio favorito. Se enamorarán de él … y del resto de mi lista, también.

7. Diles que quieres estudiar mixología, suena impresionante

Mis padres me pillaron en esta, porque no tiene nada que ves con la clase de estudio en la que ellos estaban pensando. Pero, lo que si vieron es que estoy aprendiendo un oficio que siempre me asegurará la posibilidad de trabajar y hacer dinero. Quién no necesita una profesión fácil de vender y necesaria para el mercado que le ayude a pagar los gastos de la carrera. No podían discutir esa lógica. Además, “mixología” es una de esas cosas que sus amigos encuentran tanto interesante como prestigiosa; no mucha gente de la que conocen trabajó en un bar en una azotea de Miami o en una en Ciudad del Cabo.